martes, 14 de octubre de 2014

Celebramos el cumpleaños de un amigo saboteando al mago Andy Andini (I)



Fue un domingo el último día que estuve en el D.F.  Lo recuerdo bien porque el día anterior fue de los pocos sábados que me quedé guardado; sin salir. Estaba tan agorado de pasear por la mosntruosa ciudad que me quedé dormido al rededor de las 11 de la noche intentando encontrar una película porno en el cable mexicano. 

No quería desperdiciar mi útlimo día en la intermiable metrópoli mexicana. El hotel tenía wi-fi pero sólo en la recepción era buena la señal. Como pude, me acomodé a lado del elevador rosado y después de unos cuántos googlazos encontré que King's Pub era un bar súper chido, way. Me bañé por segunda vez en el día. Me puse una camisa de botones, esperé a que se secara mi cabeza y puse el mapa para llegar al bar. En las 12 cuadras de recorrido encontré muchos otros bares con mexicanos demasiado intimidantes para ser posibles hipsters. 



Debo concederle a los mexicanos que el Distrito es una ciudad MUY segura (comparada con Guate). El único susto que tuve fue el de una rata que salió de una montaña de basura a la par de uno de los miles de OXXO's que hay desperdigados por todos lados. Al fin llegué. Me registraron en la entrada, igual que como lo hacen el Riley's en La Antigua en El Monumentan en la zona 1.

Recuerdo que los domingos eran domingos de reggae. El bar estaba bastante vacío, tal como me gustan. Enté y me senté en la barra. Pedí una cerveza premium para empezar. Luego pedí un trago preparado que nunca en mi vida había visto. No habrá pasado mucho tiempo cuando una hermosa werita cruzó la puerta. Se fue hacia el otro extremo de la barra y empezó a fumar sus Marlboros cigarros. No sabía que se pedía fumar. Ordené unos cigarros. Mi primera intención fue exigir mis Payasos Cero Grados After Hours, pero estaba lo suficientemente sobrio para notar que estaba en tierras extrañas. El bartender me ofreció Marlboros blancos y Marlboros rojos. Tuve la intención de pedir los blancos, pero terminé escogiendo los rojos. Temía que los blancos fueran para gays o adolescentes. No podía fallar con los rojos, hasta los vaqueros los fuman.



Me fui al otro extrema de la barra y me senté a 2 banquitos de donde estaba ella. Por mucho tiempo recordé su nombre, ahora no recuerdo ni su cara. Entablamos conversación. Era desempleada y estilista. Vivía sola, su madre era dueña de locales y vivían de la renta de los mismos. Estaba ese día para ver a su amigo de la banda. Posiblemente el pobre diablo con "dreadlocks". Me invitó a su depa pero rechacé la oferta, no quería ser la tercera rueda. Además, mi avión partía hacia Guatemala a las 10 am y entraba a trabajar después de almuerzo. De haber sabido que ese mismo día me despiden, ni me hubiera tomado la molestia de asomarme a la oficina. Judíos al final de cuentas...

Me fui del bar, borracho y con la mente fuera de mi cabeza. Me perdí. Di 3 vueltas a un redondel, digo, glorieta hasta dar un OXXO un poco más adelante Invité a otro borracho a una Tecate. Estaba fascinado lo fácil que era hablar con las personas en México, ya sea para conectar o para platicar sobre el petróleo en México a las 2 de la mañana sobre La Reforma.