viernes, 27 de febrero de 2009

Como Cualquier Otro Día

Se levantó de su cama e hizo todo lo que hacía todos los días, sacó el Mazda que su mamá había comprado y que compartían. Camino a la U forjó uno y sin miedo ni paranoya pedía vía con la mano izquierda, la misma con la que iba fumando.

Llegó a la U, y se parqueó en el tradicioal parqueo que cobran todos los días, en el mismo donde a principios de año asaltan, esncontró parqueo, sacó sus cosas y fue a alguna de las asignaturas de psicología.

Recibió las primeras clases como era costumbre, un poco alterado/loco al principio, pero con ganas de más, al final no es tan mala ni adicitiva como los cigarrillos o el alcohol. La bolsa que había comprado hace poco ya se le estaba terminando.

Pasó a Pollo Campero a comprar un combo en oferta para calmar el habmre y aliviar los castigos a la garganta.

Después, encontró justo a una de las 2 personas que estaba buscando en ese momento:

- justo a vos o a aquel andaba buscando
- ah y eso
- sí, es que...

Ellos se conocían desde hacía años, habían sido compañeros de colegio en algún año de secundaria.
Él aceptó la invitación de su alguna vez compañero de clases y caminaron juntos hacía el gran agujero de parqueos, en el camino encontraron conocidos, nada no normal.

Llegaron al Mazda, entraron, el calor se había acumulado por el sol de media mañana y el material de la que estaba forrada la tapicería. Tranquilamente, sacó lo que tanto habían estado deseando los 2, nada de compartimientos secretos o discimulos, solo un pequeño trozo de plástico hacía imposible ver lo que tanto ansiaban.

El invitado sacó uno de los pocos cuadernos que llevaba en su vacía mochila que usaba para ir a la U mientras el anfitrión ponía el aire condicionado que era más tortura que alivio porque salía aún más caliente que el aire de afuera, lo apagó y ambos bajaron un poco las ventanas.

El invitado sentía una mezcla de paranoya, seguridad y 'no-importancia' por el hecho, mientras que el anfitrión se sentía ansioso y curioso saber que se sentía experimentar compartir con una nueva vieja persona que conocía -algo personal del anfitrión.

Sudando, con fondo de Cultura Profética, el anfitrión lo terminó de forjar y le dio el HONOR al invitado de encenderlo al que naturalmente lo castigó, compartieron mientras hablaban de cosas triviales que poco a poco y más con el tiempo se conviritieron en escenciales de alguna manera...

Se bajaron del carro y fueron otra vez al corredor que une los 2 grandes edificios de la Universidad mientras observaban la prisa de las personas y la mente volaba con muchísimos menos límites de lo que normalmente vuela.

Se despidieron:

- Un gusto
- Igual, igual
. . .
- Órale pue
- Órale...
. . .

Cada quien siguió su camino, su camino en la vida.
El anfitrión dejó la U, cultivó muchas plantas en su apartamento, tanto que parecía que tuviera un jardín de las que salían montañas de hojas verdes.
El invitado continuó con pocos cuadernos en su mochila yendo a la U, experimentado con otras personas, en otros carros, en diferentes parqueos con diferentes tonos de hojas.

Como en cualquier otro día, ¿Quién es libre?