viernes, 5 de octubre de 2012

La chamusca

A mis células no les gusta vomitar pequeñas cantidades de sudor después de intensas chamuscas sobre el rajado concreto en una colonia afuera de la ciudad. Escenario donde grandes personajes intrascendentales (incluyéndome) a quienes llamo con bastante afecto mis amigos, compañeros de equipo y más importante: aleros de borracheras y chingaderas se unen con el propósito de echar o evitar goles.

Hace tiempo tuve la epifanía que para entender las cosas hay que vivirlas, jugar una chamusca me hizo acordarme de esta epifania. Tiene lógica, pero más importante e increíble, es ver como en un campito todos estamos por la misma razón, sin importar que algunos estén desempleados, sean casi alcohólicos, piensen en casarse, estén a punto de ser papás sin planearlo, sufran en silecio por alguna mujer que no les da nada o ser un idealista que sueña con una vida bohemia. 

No importa. Diría que son los mejores 90 minutos corridos de mi semana, si tan solo aguantáramos 90 minutos. Es la mejor media hora seguida de mi semana que no tenga que ver con porno, sexo, alcohol o perder el tiempo en Internet. 

Los deportes y yo somos como whisky con 7-Up, se mezclan, se llevan bien, pero a la vista de los demás es algo extraño, casi de mal gusto. No importa, me gusta el mezclar el whisky con 7-Up, al final lo importante es el efecto y el efecto de la chamusca es la diversión.

Está demás mencionar mi look de delantero argentino en la época dorada de los cabellos largos y alborotados. Lo complemento con una banda típica al rededor de mi cabeza, no solo para verme más cool, sino para no distraerme siendo el mejor mediocampista que Villa Nueva haya visto. 

La chamusca es la droga legal y sana que todos buscamos a última hora del domingo para limpiar el organismo de tanto alcohol y de los problemas cotidianos, sin importar cuales sean. Me encantaría que mi desempeño en el fút fuera como en la cama cuando estoy durmiendo, puede ser por hasta 12 horas seguidas, no como cuando estoy intentando ser una sex-machine -puede ser hasta 12 segundos-. 

Pero otra vez, NO IMPORTA, porque cuando estoy en la cancha no hay tiempo para pensar en el dinero, ni en el (des)amor, el éxito o el fracaso, sólo en JUGAR por amor a la evasión de la realidad.