jueves, 12 de enero de 2012

Solita insólita ciudad (IV)

Román, el esposo de la empresaria seguía en shock después de haber leído toda la carta. Pasó días pensando en como "el vagabundo del avión" (como lo habían bautizado cariñosamente con su esposa) había vivido hasta la última gota de su vida, haciendo todo lo que quiso y todo lo que debió haber hecho.

El esposo de la empresaria era un hombre soñador y trabajador, amante de los escenarios imposibles y las historias extraordinarias en contextos cotidianos, sin embargo, era un hombre sencillo quien de 8 am a 5 pm en una agencia de autos de lujo sobre el Bouleverd Los Próceres. En el área que ahora los vendedores de bienes raíces se han encargado de llamarlo "zona Pradera".

Desde hacía 26 años había trabajado y ascendido dentro de esa agencia. Había visto como la famosa serie 3 -de BMW- cada vez se hacía más grande mientras sus compradores, por aparentar o mantener un estatus, eran cada vez más pequeños.

Román seguía distraído en su escritorio, dándole la espalda a la nueva X6 Kit-M, hasta que el ruido de la calle se coló cuando un joven bien parecido, de cabello despeinado pero cuidado, barba modelada, jeans, playera de Led Zeppelin y blazer café entró a la agencia de la mano junto a una exótica pelirroja que rápidamente hizo voltear la cabeza de todos los vendedores.

Román sin perder tiempo, se levantó de su asiento, arregló el gafete con su nombre que colgaba de su cuello y les dio la bienvenida a la pareja. Se sentía nervioso como en cada potencial venta, sólo que esta vez creyó estar nervioso por la pelirroja pareja del rockero burgués. Les dio un fuerte apretón de manos a ambos y preguntó si no les parecía una belleza la nueva X6 kit-M,

Ambos asintieron pero se les veía que obviamente no era lo que andaban buscando. Rápidamente el rockero burgués se quitó los lentes oscuros tipo aviador que no dejaban ver sus ojos claros y preguntó si esos eran los únicos carros que tenían a la venta, ya que él andaba en la búsqueda de algo más emocionante y no una 4X4 de mamá.

El vendedor experimentado detectó que andaba en búsqueda de un deportivo. Les pidió que por favor tomaran asiento. En su escritorio tenía la base de datos de todos los modelos disponibles y las unidades restantes. Sin pensarlo mucho le extendió el booklet del M3 coupé. La pareja rápidamente sonrió y se dieron un beso de piquito, "celebrando" que al fin habían encontrado el carro que buscaban.

La pelirroja rompió el silencio y preguntó si lo tenían en color blanco, también preguntó en cuánto tiempo lo podrían pasar a traer después del primer pago.
El vendedor dijo que actualmente no lo tenían disponible en Guatemala pero que la próxima embarcación llegaba dentro de una semana y que aún estaba a tiempo para pedirlo a la concesionaria en Estados Unidos si ellos así lo deseaban.

La joven pareja tipo hollywoodense se vieron decepcionados, le pidieron disculpas al vendedor por haberle quitado su tiempo y se levantaron. Román rápidamente les dijo que no se fueran todavía, que tenía un 328i y que estaba en toda la disponibilidad de darles un 'test-drive'. De mala gana la pareja aceptó. Pasaron por todo el procedimiento que requiere hacer un test-drive y salieron a la calle.

Llegaron hasta el Obelico y luego retornaron sobre la 20 calle. Justo en frente del Súper 24, la pelirroja sentada en la parte trasera del lujoso auto sin polarizar, saca un arma de su bolsa y le apunta a la entrepierna del soñador, quien al fin estaba viviendo un escenario imposible. Le quitan su celular, su billetera y lo dejan tirado no sin antes recibir unas cuantas amenazas e insultos si llamaba a la policía en la próxima media hora.

El rockero burgués aceleró a fondo y se perdió en las calles de Muxbal. Por su parte, Román estaba a punto de vomitar. ¿Cómo explicaría a su superior que una pelirroja lo quemó?